Toledo.



Toledo es una ciudad viva, que siente, que crea y hace crear, 
que provoca tanta admiración como inspiración para quien la admira.

Viviente y en constante cambio, respira y se transforma con  cada paso del reloj, 
pero es sin duda cuando cae la noche cuando adquiere un toque mágico.

Las leyendas, a miles en un entorno tan reducido, las sensaciones, y toda la Historia a nuestros pies.
Con las luces tenues de las farolas, las sombras proyectadas en sus estrechos callejones, 
Toledo se convierte en algo tenebroso, laberíntico y cada paso andando parece retroceder dos.

Las fotografías fueron tomadas a fin de recrear esa ciudad nocturna, 
y para ello utilicé mi vieja cámara analógica Canon AL-1 con un carrete Ilford 3200.

Soy  un firme defensor de la fotografía química, no por que genere mejores fotos que el digital, 
sino porque es capaz de absorber la esencia, de impregnarse, 
y aun con la dificultad de utilizar este tipo de fotografía con sensibilidades tan altas, 
creo que era la mejor manera de mostrar lo más puro de una noche toledana.



David Pardo Reina



Ventana oscura.

12/10/2017.


Paseando en el pasado.

12/10/2017.


Luz y oscuridad.

12/10/2017.


La espada y la sombra.

12/10/2017.


La espada y la muerte.

12/10/2017.


Entre culturas.

12/10/2017.


Columna incompleta.

12/10/2017.


Cobertizos.

12/10/2017.


Callejón.

12/10/2017.


Callejón con diablo.

12/10/2017.