Tomás Mendoza

Mi obra es de carácter simbólica y surrealista si tuviera que definirla. 
Personalmente no me gustan los ismos, ser enmarcado en un estilo o corriente artística.
 
Busco llegar a dar respuestas a incertidumbres. En un principio fue la pintura a finales de 1998; después de un breve paso por la escuela de artes y oficios, donde estudié escultura, periodo efímero, mi estilo empezó siendo un horror vacui llevado al límite, para progresivamente ir abandonándolo, yendo hacia caminos más transitables donde el color y los objetos fluyeran de modo más orgánico.
 
A principios del nuevo siglo, el dibujo fue adquiriendo mayor importancia. 
En un principio solo era una herramienta, pero pasó a ser otra vertiente de mi obra.
El collage llegó en último lugar; era una herramienta para construir, pero de igual modo acabó siendo otra vertiente a añadir a la pintura y el dibujo.

El pasado año 2018 se cumplieron 20 años de mi primera obra pictórica. 
Para mí lo relevante es hacer feliz al espectador, a aquella persona que adquiere una obra y le hace pensar, le hace sentir vivo; no es un objeto decorativo, aunque sí puede ser un fetiche.


Estados alterados (2018)
Óleo sobre lienzo.
20 x 20 cm.


Road (2018)
Óleo sobre lienzo.
40 x 40 cm.


Volátil  (2018)
Óleo sobre papel.
60 x 40 cm.




Círculos (2017)
Óleo sobre lienzo.
30 x 24 cm.


Sinopsis vital (2017)
Bolígrafo sobre cartón pluma.
40 x 60 cm.


The night tripper (2016)
Óleo sobre lienzo.
200 x 200 cm.


Memento moris (2015)
Óleo sobre lienzo.
20 x 20 cm.


Viaje iniciático (2015)
Óleo sobre lienzo.
114 x 146 cm.


Horror vacui (2015)
Óleo sobre lienzo.
162 x 162 cm.


El lector (2015)
Obra finalista en el Certamen Miradas 2018 (Fundación Jorge Alió).
Óleo sobre lienzo.
100 x 100 cm.





Con la colaboración de la Fundación Jorge Alió